GEOMORFOLOGÍA

En Torotoro se expresa una variedad de geoformas que hace de este lugar un espectacular atlas geomorfológico. La variedad de rocas carbonaticas, evaporitas y siliciclasticas además de la tectónica andina de los últimos 25 millones de años y de los procesos geoquímicos y mecánicos de modelaje explican la asombrosa diversidad. Empezamos por el gigantesco pliegue de 45 km de largo y 10 km de ancho llamado sinclinal. Esta estructura tectónica que elevó las capas blanquecinas del antiguo Mar Andino Cretácico, dejándolas casi verticales, es el testigo claro de la impresionante orogénesis que conformó los Andes Orientales. Allí, al margen de la América del Sur tuvo lugar la convergencia con la Placa de Nazca conllevando al acortamiento de la corteza por medio de grandes pliegues y fallas. Así, podemos lograr ver los pisos del mar cretácico constituyendo los flancos del sinclinal de Torotoro como si fuesen gigantescos libros abiertos. La posterior erosión de los flancos generó cerros que suelen ser llamados por los geólogos “hogbacks”. Pero, un extraordinario diseño geomorfológico se hizo posible: los cerros triangulares alineados se parecen a una secuencia de dientes que, en homenaje a la cultura andina, se pueden llamar “Q’asas”, en quechua. En la parte norte del sinclinal, los flancos son más horizontales, y las Q’asas dan lugar a cuestas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ya en el piso del valle del sinclinal, se puede apreciar una red de más de diez cañones con profundidades diversas que sobrepasan mil metros. Las fracturas intensas de las rocas por cuenta de la acción de fallas geológicas y la continuada erosión fueron responsables de esta formación geomorfológica. Las zonas de cabeceras de los cañones, aun en las cumbres de los flancos del sinclinal, se puede observar como el agua que escurre en las fracturas más abiertas resulta en la formación de jardines rupestres que registran el proceso de domesticación de las rocas por la vegetación. El modo en que las especies vegetales se alojaron en las fracturas de las rocas donde hay humedad generando nichos de vida, fue muy bien entendida por los ancestros de la cultura andina.

 

Las geoformas intermedias (>100 m) incluyen mesetas, acantilados, terrazas, surcos, abanicos aluviales, etc. Mientras que las pequeñas (<100 m), son verdaderas esculturas, como las que se encuentran en Ciudad de Itas, cuyos bloques hechos de areniscas evocan edificaciones de una ciudad, elefantes y cabezas, o en el Mirador de Cóndores, donde las rocas carbonaticas adquieren impresionantes formas y texturas por disolución.

 

Por fin, los procesos de erosión también son geomarcas importantes en las alturas andinas, donde todo está sometido a la implacabilidad de la gravedad

 
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